Óscar Romero |
Taita Leonidas
el obispo de los indios y profeta de los pobres
Fue un hombre de fe inquebrantable y convicciones profundas; un cristiano hecho en el molde de aquellos que desafiaron a las fieras en el circo romano; un buscador de la verdad que transitó muchos caminos y descubrió otras sendas nuevas; un trabajador asiduo, laborioso y hasta terco que vivió intensamente su compromiso; un ecuatoriano y latinoamericano que supo sentir nuestras raíces más hondas; un hombre sencillo de fe y de obras.
Monseñor Leonidas Eduardo Proaño Villalba nace el 29 de enero de 1910 en San Antonio de Ibarra, Provincia de Imbabura, Ecuador y muere en Quito el 31 de Agosto de 1.988. Por voluntad propia sus restos descansan en Pucahuaico, en el Centro de Formación de Misioneras Indigenas.
Mons. Juan Gerardi
obispo, mártir de la verdad y de la paz
Fundador de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, Inició el proyecto REMHI (Recuperación de la Memoria Histórica) con la esperanza de conocer la verdad por medio de testimonios para el pasado no se repitiera más, convencido de que la paz y la reconciliación se lograrían solamente conociendo la verdad.
La noche del 26 de abril de 1998 fue brutalmente asesinado. Le destrozaron la cabeza. Parece que quisieron hacer desaparecer sus ideas. Dos días antes de su muerte, el obispo Gerardi había dicho en la catedral: Queremos sacar del silencio la verdad para que nunca más se vuelva a repetir la violencia que ha manchado nuestra historia… Queremos contribuir a la construcción de un país distinto. Por eso recuperamos la memoria del pueblo. Este camino estuvo y sigue estando lleno de riesgos y sólo son sus constructores aquellos que tienen fuerza para enfrentarlos.
Venías del Quiché, del Quiché mártir;
de la tierra arrasada;
de los muchos exilios de tu Pueblo;
de una larga agonía de silencios y esperas;
de unos altos volcanes, contenidos
de indignación profética....Querías "construir un país otro",
soñabas una nueva Verapaz.
"La construcción del Reino tiene riesgos",
lo sabías muy bien, pero vivías
los derechos humanos como sueños divinos;
con tu sed de justicia verdadera;
en tu opción por las víctimas, que son también los pobres.Venías libre y fuerte, curtido en Evangelio,
vestido de una chumpa popular,
con buen humor chapín,
Juanito, monseñor, sabio y correcto
como un patriarca maya.Levantaste tu voz en el Congreso,
en los foros del mundo,
y el informe del REMHI y de la ODHA
recogían, por fin, la voz callada,
la verdad de la Historia.
Vigía de la noche y de la aurora,
pastor de un Pueblo insomne,
la paz necesitaba la firma de tu sangre
y la diste, total, limpia y hermosa
como un cáliz de Pascua.Quebrantaron tus ojos, porque vieron
la masacre de un Pueblo;
la concha de tu oído que acogió su clamor inteminable;
tu boca profetisa que le ha devuelto el canto....
Pero en tu rostro, roto por el odio,
como en un colectivo lienzo de la Verónica,
han reaparecido todos los rostros muertos,
vivientes para siempre!
Las columnas matrices de nuestra catedral
han puesto al sol de Dios y de la Historia
los nombres que ha marcado la sangre del Cordero.
Y el 26 de Abril se ha vuelto fecha-hito,
aleluya pascual de marimba y claveles,
kairós de libertad en la Iglesia y la Patria.
La piedra que trizó tu cuerpo ungido
te hizo piedra angular de la memoria viva.Vamos a hacer verdad de la memoria
y "esa verdad será que no hay olvido".
Habrá perdón, pero no habrá olvido.
Juramos: "Guatemala: ¡Nunca más!"
Nunca más dictaduras ni masacres,
ni miedos suicidas, ni cómplices silencios.
¡Siempre más Guatemala, libre, india, fraterna!
Y granará el maíz de la justicia maya,
florecerá la paz en las orquídeas
-blancas de luz, moradas de memoria-,
y el vuelo del quetzal bordará la utopía.Tu muerte, buen pastor, no ha sido en vano.
Guiados por tu ejemplo, nosotros seguiremos
forjando la verdad y la justicia,
dando la voz al canto enmudecido,
dando esperanza al Pueblo caminante,
dando la vida al Reino de los pobres.
La sombras del poder y la mentira
pretenden empañar, inutilmente,
la gracia de tu gloria.
¡Ya estás en plena Luz, en vera Paz,
y eres la Iglesia viva, la nueva Guatemala!¡Nadie nos borrará de la memoria
tu memoria, Gerardi,
mártir de la Memoria !
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