Rotundo no a la pena de muerte

“perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34)

Estas son las palabras de un inocente condenado a muerte. Estas palabras vinieron a mi mente cuando escuché al Gobernador de Puerto Rico decir que por, sus valores morales, se opone a la pena de muerte, pero que no impedirá que se ejecuten puertorriqueños, aun cuando esto va en contra de nuestra Constitución y nuestros valores como cristianos.

O somos cristianos y vivimos esos valores o no lo somos.

Aun no cristianos defienden el derecho a la vida como un valor. Uno de los mandamientos es “no mataras”. Eso va para todos y todas, incluyendo el Estado.
Creemos en la justicia y que las personas deben ser responsables de sus acciones, pero la pena de muerte no es proporcional a ningún delito. Ejecutar a un ser humano no resuelve el problema de criminalidad y eso se ha comprobado en los Estados que aplican la pena de muerte.

Este castigo no reivindica, pues con la muerte no se reivindica nada. No podemos revivir a la victima ni quitarle el dolor de esa perdida a la familia.

Con la comisión de un crimen, sufrimos todos, pero, sobre todo, sufren ambas familias, la de la victima y la del victimario.

Para nosotros los cristianos, Dios es el dador de vida y Dios no quita la vida sino que la transforma.
La pena de muerte echa atrás los avances en cuanto al reconocimiento de los derechos humanos y de la dignidad del ser humano.

Además, es un acto inmoral e irreversible que demuestra la incapacidad del Estado para evitar la comisión de un delito y su incapacidad para rehabilitar. Las expresiones del Gobernador reflejan la incapacidad del Estado para crear un sistema de educación integral, equitativo, liberador

Los cristianos creemos que siempre hay espacio para la conversión, pero si los matamos, le estamos negando esa oportunidad.
El aplicar la pena de muerte es jugar a Dios. Dios quiere la justicia y trato igual a todos sus hijos e hijas y esto no se da en la pena de muerte, ya que los ejecutados son mayormente los pobres. No porque son los únicos que cometen delitos, sino porque no tienen dinero para pagar la otra “vara”. Con la aplicación de la pena de muerte, el Estado cae en el mismo delito que quiere castigar. Como dijo alguien: “Mata para probar que matar es malo”.

Yo, como cristiana, digo no a la pena de muerte, porque citando a Ghandi. “el ojo por ojo termina haciendo que el mundo entero se quede ciego”

La vida de los nacidos es importante. ¿Para qué queremos que nazcan? ¿Para matarlos de adultos, ya sea en la cárcel o en la guerra?

“Perdónales porque no saben lo que hacen”

Exhorto a todos los grupos religiosos, a la COR, a la Conferencia Episcopal, a Diálogo Ecuménico e Interreligioso, a los dominicos, a los grupos cívicos, a quienes ven la vida como un valor, que se expresen en contra de la pena de muerte y soliciten que se respete la Constitución de Puerto Rico.

Hoy es la pena de muerte; mañana podría ser la libertad de culto, o negación de los derechos de género, de raza o de cualquier otro.

Solicito al Gobernador que reflexione y haga valer lo que juró defender, la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Así lo escuchamos todos y todas. Si por sus valores se opone a la pena de muerte, que sus acciones lo respalden y diga un rotundo no a la pena de muerte.

Carmen González Arias
Coordinadora de la Coalición Puertorriqueña Contra la Pena de Muerte

Enviado por sicsalprico el Sáb, 2009-02-21 01:33. categories [ ]