Luis Ángel Saavedra
Las comunidades indígenas de la nacionalidad Awa, ubicada en el norte de
Ecuador y sur de Colombia, han decidido unificarse para defender sus
territorios y asegurar su supervivencia, construyendo lo que ellos
denominan el "Katsakual inkal Awa" o "Plan de vida del gran pueblo Awa".
La nacionalidad Awa, compuesta por 32,555 indígenas, habita en un
territorio binacional de 433,919 Ha; 317,000 Ha corresponden a Colombia y
116,560 Ha a Ecuador.
Están agrupados en cuatro organizaciones, una en Ecuador,
la Federación de Centros Awa del Ecuador (FCAE), y tres en
Colombia: el Cabildo Mayor Awá de Ricaurte (CAMAWARI), la Unidad Indígena
del Pueblo Awa (UNIPA) y la Asociación de Cabildos Indígenas del Pueblo
Awá del Putumayo (ACIPAP).
Si bien son diferentes los procesos de hostigamiento que viven estos
pueblos, ellos están convencidos de que existe una sola razón: la
apropiación de su territorio; por eso las cuatro organizaciones iniciaron,
desde el 2007, un proceso de unificación para así "mantener la unidad para
construir una posición y estrategia de defensa territorial, como uno de
los pilares de vida para nuestro pueblo", según se afirma en el Plan de
Vida.
El Plan de Vida fue producto de una serie de debates en asambleas
generales, un debate que debió dar respuestas tanto al deseo de estos
pueblos de mejorar sus condiciones de vida de forma inmediata, como a la
visión conceptual de sus principales dirigentes de recuperar su cultura e
identidad como pueblo, que tiene raíces en los chibchas.
"En Colombia nos están matando"
Según Freddy Guanga, de CAMAWARI, el principal problema que afrontan los
indígenas colombianos es la defensa de los "resguardos", nombre con el que
se conoce a sus territorios.
"En los resguardos hay recursos que interesan a todos los actores armados,
por eso incursionan en nuestros pueblos, nos matan y nos desaparecen… en
Colombia nos están matando", afirma Guanga.
En efecto, CAMAWARI, que representa a 10,500 indígenas, ha informado de 10
indígenas muertos, 10 desaparecidos y 13 detenidos, como saldo de las
acciones armadas entre los años 2007 y 2008. En este periodo también se
provocó el desplazamiento de 430 Awas de esta organización,
correspondientes a 120 familias.
Un grupo de estas familias llegó a Lita, en la provincia ecuatoriana de
Imbabura, cercana a la frontera norte y ubicada en el borde del territorio
Awa.
"Hemos venido buscando a nuestra familias, a nuestro propio pueblo para
que nos ayuden", dice Alba Cantincuz, una mujer awa desplazada por grupos
armados colombianos.
Los Awa que llegaron a Lita están buscando el respaldo de la FCAE para
insertarse en las comunidades Awa ecuatorianas. Otro grupo llegó incluso a
Machachi, un pueblo al sur de la capital ecuatoriana, 250 km al sur de la
frontera colombo-ecuatoriana.
En Ecuador, los Awa defienden bosque
Para los Awa ecuatorianos tampoco es fácil la defensa de su territorio,
pues en él está ubicada la última extensión de los bosques Chocoanos,
reconocidos como una de las regiones con la más alta biodiversidad del
mundo. Los árboles de cedro y chandul que contiene este bosque son muy
apetecidos por la industria maderera, las que actúan a través de
trabajadores marginales afroecuatorianos que se internan en el territorio
Awa para explotar ilegalmente la madera.
"Somos gente de la selva y no podremos vivir sin la selva, por eso vamos a
defenderla incluso con la vida propia… ¿Cómo vamos a vivir después?",
afirma Jairo Canticuz, coordinador de Defensa de Territorios de la FCAE.
La FCAE ha iniciado diversos procesos jurídicos para buscar la protección
estatal, desde juicios penales contra las empresas madereras, hasta las
solicitudes de amparo en el ámbito constitucional, sin embargo, han
perdido la mayoría de estos procesos por la capacidad de presión que
tienen las empresas sobre el sistema judicial. Para colmo de males, ahora
los Awa deben enfrentar también a las empresas mineras que están abriendo
caminos en su territorio.
La autonomía en la base del Plan de Vida
"Tenemos una ubicación geoestratégica importante y una riqueza natural
invaluable; por eso hemos estado bajo la presión de varios actores, cuyos
intereses son políticos, militares y económicos. Para hacerles frente es
el Plan de vida del gran pueblo Awa", sostiene Olindo Nastacuaz,
presidente de la FCAE.
El Plan de Vida ha determinado como principales ejes de acción la unidad,
la autonomía, la defensa territorial y la protección de la cultura y la
identidad. En cada uno de estos ejes han establecido actividades
prioritarias para cuya ejecución han debido apelar a la cooperación
internacional.
"Sólo la unidad hará que los gobiernos nos respeten, que los armados nos
respeten, que vayamos creciendo como familia, como un pueblo con una sola
idea, la de unir esfuerzos de cooperación y solidaridad", afirma Carlos
Asley Cantincuz, delegado de UNIPA.
Por otra parte, el Plan de Vida concibe la autonomía como "la capacidad
para tomar decisiones propias sobre el territorio, la organización y la
vida del pueblo Awá; tener un gobierno propio, basado en los mandatos del
pueblo".
En el caso ecuatoriano, la concepción de autonomía está sustentada en la
declaración del Ecuador como Estado pluricultural; y la incorporación de
ciudadanos extranjeros en planes nacionales se basa en la declaratoria de
ciudadanía universal, dos conceptos que están definidos en la Constitución
aprobada en septiembre pasado; no así en el caso colombiano, donde la
legislación cada vez se muestra más permisiva en cuanto a la explotación
de recursos en estos territorios y el desconocimiento de los derechos de
los pueblos indígenas, lo que constituye el mayor obstáculo para lograr
los objetivos del Plan de Vida.
De igual forma, el eje de autonomía contempla las competencias de las
autoridades tradicionales, además de propuestas de economía y producción
que fortalecen la identidad, el sentido de permanencia y el
aprovechamiento de todos los recursos naturales, de acuerdo a los usos y
costumbres que han perdurado en este pueblo.
Finalmente, uno de los temas que preocupa a la dirigencia Awa es el de la
cultura e identidad, pues estos pueblos se han integrado en el mundo
mestizo y han perdido la mayoría de los elementos que los identificaban.
"Ahora tenemos sólo la lengua, deberemos volver a revisar nuestra
vestimenta, nuestra comida, nuestro sistema de justicia", asegura Jairo
Cantincuz.
Los obstáculos para la integración del gran pueblo Awa son variados, desde
una legislación adversa, hasta la presión de las armas; sin embargo,
quienes han sido encargados de dar cuerpo al Plan de Vida han demostrado
que voluntad y decisión no les faltan. Resta el apoyo de los dos Estados.
Adital