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AMENAZAS DE MUERTE A UN OBISPOCOR CádizGuatemala es un país generoso en recursos, bañada por dos océanos, de ricas tierras que posibilitan una gran variedad de cultivos, yacimientos de petróleo y recientemente se ha descubierto que existe en el subsuelo una gran diversidad de minerales: oro, plata, níquel, zinc, cobre, plomo etc. Pero estas riquezas naturales no son de provecho para la gran mayoría de los pueblos indígenas y de los campesinos, ya que existe una gran población que vive en la pobreza y muchísimas familias en extrema pobreza, elevado nivel de analfabetismo y alta tasa de mortalidad infantil. Sin embargo, las transnacionales que operan en el Estado si que les va muy bien gracias al acuerdo vigente que les conceden el 85% de los beneficios, dejando el restante 15% para el País. La minería a cielo abierto es una actividad industrial que consiste en extraer los metales a pocos metros de la superficie, pero talando previamente los árboles correspondientes y removiendo la tierra hasta legar a la roca que contiene los minerales metálicos. Para ello se usan enormes máquinas y explosivos, dejando grandes daños en el ambiente. Es una actividad insostenible, en la medida que la explotación del recurso supone su agotamiento. Una vez removida la tierra, la roca se tritura en grandes molinos. Después, convertida la roca en polvo, se vierte en grandes depósitos con agua y cianuro para separar el oro de la roca. Hay que observar que este proceso requiere mucha cantidad de agua. También hay que observar que el cianuro es una sustancia altamente tóxica. Los desechos no minerales y los compuestos químicos van hacia un estanque artificial llamado cola de desecho, donde se almacenan los residuos. La empresa suele decir que: “este agua de la cola de desecho se recicla para que no contaminen los arroyos”. Pero no es así, perjudicando su lixiviado, la vida y la subsistencia de innumerables indígenas y campesinos que se están viendo obligados a abandonar sus poblados, costumbres y culturas, heredados de sus antepasados desde la noche de los tiempos. Denunciar esta barbarie para defender a su pueblo, a la Naturaleza, a los Derechos Humanos, a la vida, ha sido la postura permanente de Monseñor Ramazzini. Y ello le ha supuesto una nueva amenaza de muerte el pasado 31 de Marzo. La principal compañía multinacional que opera en las cuatro mega explotaciones que existen de momento (ya que hay 114 licencias de reconocimiento y 246 para exploración) es la Montana, con el proyecto Marlin y Entre Mares S.A. Son empresas transnacionales de Canadá y EE.UU., que dependen de la compañía madre “Gladis Gold”. Todo este entramado nos recuerda a la “United Fruit” de los años cincuenta, al que el osado presidente Jacobo Arbenz, elegido democráticamente por los irresponsables guatemaltecos, se atrevió a exigirle a la mencionada compañía estadounidense que pagara los oportunos impuestos de los que estaba exonerados, que respetara a los sindicatos, y elaborara un plan para recuperar de la U.F. la inmensa cantidad de tierras no cultivadas y dadivosamente regaladas por gobiernos anteriores, para poder repartirlas entre cien mil familias. El mayor accionista de la U.F. (San Zamurray), con la ayuda militar y mediática de Washington (Eisenhower), del Secretario de Estado de los Estados Unidos (John Foster Dulles), del Director de la CIA (Allen Dulles), estos dos últimos, altos cargos además, de la U.F. Y otros personajes de relevante poder y también asociados a la compañía, diseñaron un maquiavélico plan para derrocar al incomodo presidente por el títere de turno, que no era otro que el sanguinario coronel de la dictadura anterior Castillo Armas, que cuando llegó al poder, después de arrasar toda Guatemala con la ayuda de los Marines y aviación estadounidense, recibió la bendición del nuncio Papal Sr. Genaro Verrolino y en donde el Arzobispo de entonces llegó a decir: “Admiro el sincero y ardiente patriotismo del presidente Castillo Armas”. Y todo ese piropo tras haber dejado a su paso un reguero de sangre, asesinatos, decenas de miles de muertos y 72000 presos por “comunistas” (hoy se les llamaría terroristas). En los actuales momentos, Monseñor Ramazzini no está con la multinacional, ni con las políticas que desde el Gobierno se están desarrollando al efecto. El presidente de la Conferencia Episcopal está con los que sufren tan lamentables consecuencias, está con los pueblos indígenas, con los campesinos, con los nínguneados y por supuesto por la defensa del Medio Ambiente, como lo corroboran los diferentes premios y reconocimientos que desde Europa se le ha otorgado en los últimos años. Y claro ese cóctel de activa solidaridad es demasiado peligroso para los intereses de los poderosos, por lo que solo tiene una solución: la muerte, el mismo remedio que sufrió en 1998 el también Obispo de Guatemala Monseñor Gerardi y tantos cristianos que se toman en serio el evangelio, o de tantos sindicalistas que luchan por lo justo o la dignidad, o de tantas personas que lo hacen por la defensa de los Derechos Humanos y de tantos campesinos e indígenas que luchan simplemente por conservar lo mínimo para poder continuar viviendo. Y es que en América Latina, los grandes negocios siempre se resuelven con una matanza de indígenas y en Guatemala en los últimos 50 años los incontables muertos los ha puesto el Pueblo y la mano los dueños. Si bien es verdad que dicha actividad genera empleos (aunque se los quita a otros); ofrece una oportunidad a los comerciantes y proporciona una mejora de las infraestructuras. También es cierto; que destruye amplias zonas de bosques, ahuyentando o matando a los animales; que existen múltiples explosiones para abrir la tierra dejando los suelos destruidos e inservibles por muchos años; que deja tierras expuestas a la erosión por los amontonamientos de residuos inertes; que usa el cianuro, sustancia química altamente tóxica, para separar el oro de roca; que utiliza muchísima agua que se extrae de pozos muy profundos afectando a los manantiales y arroyos, que además se ven perjudicados por la tala de árboles y excavaciones de la tierra; que existen serios peligros de fugas en los depósitos de cola ( recuérdese el desastre de Aznalcoyar, a pesar de que las exigencias medioambientales en España son mucho mayores que en Guatemala); riesgo de contaminación de suelos y aguas subterráneas por el cianuro y el drenaje ácido; riego de contaminación del aire por impurezas sólidas y asi otros muchos riesgos. Además, una vez que la compañía minera termina su trabajo y se marcha, genera un fuerte problema de desempleo en la región (¿Nos acordamos de Delphi?), y por si fuese poco, dejando como recuerdo un montón de “cagadas” irreparables para la gente del lugar. En las Comunidades, unos están a favor de la explotación (lógicamente los que sacan beneficios o al menos un respetable puesto de trabajo) y otros muchos en contra, con lo cual se está generando un peligroso clima de división y conflicto. El aparato del Estado y las Trasnacionales, que dominan los medios de comunicación, se encargan de contaminar la información por lo que el enfrentamiento es cada vez mayor. Y desgraciadamente o intencionadamente, en los últimos meses, gente extraña entra por las Comunidades ofreciendo venta de armas, y todos sabemos que estas, al final o a la corta, solo trae más violencia. La Iglesia de Guatemala no está en contra de la explotación sostenible de los recursos naturales que hemos heredados todos, siempre que esta explotación, como dicen, revierta en beneficio de las Comunidades para mejorar su nivel de vida y no perjudiquen el Medio Ambiente. “La postura de la Iglesia en Guatemala es la defensa de la vida del ser humano y de la Naturaleza. Dios creó la Naturaleza para que el ser humano viva en armonía con ella y la cuide (GN 2,15). La destrucción del medio ambiente es también una ofensa al Creador. Si la actividad minera a cielo abierto va a provocar impactos sociales sobre la salud y la vida de las poblaciones, y va a afectar a la biodiversidad, su postura, es de resistencia pacífica, pero firme y activa.” Así lo anunció el representante de la Conferencia Episcopal de Guatemala y Obispo Álvaro Ramazzini, quien además hace un llamado a los campesinos a no vender sus tierras. Así mismo, la Iglesia, llama a las Instituciones del Estado a que se respete el estado de derecho, es decir, que se realicen consultas populares tal y como está establecido en la Constitución de la República y el convenio 169 de la O.I.T. Finalmente, la Diócesis de San Marcos, también hace un llamado a las Comunidades afectadas por la minería, a que desarrollen una actitud de diálogo, no de confrontación ni uso de la violencia, y mantengan la unidad y la convivencia entre todos, en contra o a favor de la minería. Y nos preguntamos nuevamente: ¿Por qué está en riesgo la vida de Monseñor Ramazzini? Cádiz, 18 de Abril del 2008 Comité M. Oscar Romero de Cádiz Articulo enviado a la prensa local, regional y digital para su publicación |