COMISION ETICA CONTRA LA TORTURA
COMITE OSCAR ROMERO DE CHILE
Homenaje a defensores de Derechos Humanos.
Auditórium de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. SANTIAGO DE CHILE.
COMISION ETICA CONTRA LA TORTURA (CECT).
I
Hoy se conmemora el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura. Es una ocasión que no debería existir, porque no debería existir la tortura.
Pero es un hecho que en más de un tercio de los Estados miembros de la ONU, la tortura forma parte de los métodos de interrogatorio o se practica para castigar a los reclusos. Aún más horrible es la existencia de instituciones que, en la formación de sus integrantes, a estos se les enseña a torturar.
II
Donde se practica la tortura, los poderosos excluyen a los pueblos de la participación en el desarrollo de sus sociedades. Ello tiene como corolario la injusta distribución de los bienes.
Cuando los pueblos expresan voluntad de transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales, quienes ejercen el poder aplican la tortura como reacción furiosa e imponen la cultura del silencio. Esta conduce a los oprimidos a ser objetos cerrados en sí mismos. Es así como la tortura ocupa el lugar de instrumento para la concentración de la riqueza. Muestra de ello es que los países en que la tortura se aplica en forma sistemática, son lugares codiciados para la inversión de capitales y para la explotación laboral.
III
La tortura ha acompañado a la humanidad desde siempre. Y, simultánea y paralelamente, como luz en medio de la oscuridad, la conciencia de la libertad y de la dignidad del hombre se ha ido abriendo camino.
Ya alrededor del año 200, Tertuliano se preguntaba cómo un soldado cristiano podría evitar infligir tortura y cómo un juez podría evitar que se torturase a alguien.
San Agustín, por los años 300, criticó la aplicación de la tortura, basándose en que es una pena aplicada a un hombre del no se sabe aún si es culpable de los cargos que se le imputan. Es decir, lo considera un castigo anterior al juicio.
En el 382, el sínodo romano de los obispos de Galia declaró como pecadores a los funcionarios civiles que “han emitido sentencias de pena capital, han pronunciado juicios injustos y ejercitado la tortura”.
En el año 866, con ocasión de la conversión de los búlgaros, el Papa Nicolás I planteó la supresión de la tortura, siendo éste el primer caso explícito de supresión, porque “la confesión de los culpables debe ser espontánea y la tortura no está admitida ni en la ley divina ni en la humana”.
En el siglo XII, el derecho romano imperial volvió a implantar la tortura, aunque Gregorio Magno se había referido a la dignidad sustancial de la naturaleza humana, frente a cualquier institución jurídica.
En 1522, el humanista Juan Vives se manifestó contra la tortura por considerarla “intolerable y lastimosa” y porque (…) “no es útil y puede quedar abolida sin daño para la cosa pública”.
En el siglo XVIII se impuso la tesis de que la tortura es contraria a la justicia y es insostenible según la teología y según del derecho natural.
En 1734, Suecia introdujo en sus códigos la abolición de la tortura. En 1740, Prusia la abolió en forma parcial.
Durante la restauración napoleónica, los Estados europeos la abolieron formalmente.
En el siglo XX, tras la Primera Guerra Mundial, retornó la tortura en los interrogatorios de las policías.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la tortura se instauró institucionalmente, bajo apariencias y ocultamientos, como forma de dominación de los pueblos.
En Chile, la declaración de la Conferencia Episcopal “Un camino cristiano”, del 15 de diciembre de 1983, afirmó que “aquellos que en alguna forma realizan, promueven o colaboran con la tortura, ofenden gravemente a Dios y la dignidad humana”. (…). “Por tanto, no pueden recibir la Sagrada Comunión ni moralmente ser padrinos en los Sacramentos de la Iglesia los torturadores, sus cómplices y quienes, pudiendo impedir la tortura, no lo hacen”. (Nº 1).
IV
En este itinerario de la tradición del respeto a la dignidad humana se inscribe la Comisión Etica contra la Tortura: en la búsqueda de la abolición de la tortura.
La tortura persiste cuando sus autores saben que no serán castigados. La impunidad contribuye a que la tortura continúe. Y es expresión de impunidad la indiferencia de la opinión pública respecto de la misma.
Hoy se sigue torturando en las cárceles, en los regimientos, en los cuarteles policiales, en las manifestaciones populares, en medio de un terremoto, en territorios del pueblo mapuche, en la prisión de Guantánamo, con 700 prisioneros durante varios años sin acusaciones ni juicios bajo el eufemismo de ser “combatientes enemigos”, en las cárceles secretas de la CIA, en las prisiones incontroladas de Irak y de Afganistán, donde se encuentran 39.000 prisioneros,
Es la tortura y el miedo paralizante que ésta provoca, lo que ha permitido que algunos chilenos se encuentren hoy entre los más ricos del mundo; que las transnacionales agoten los recursos naturales sin pagar impuestos; que las autoridades consideren excesivo un salario de $180.000; que se privaticen el agua y los demás servicios básicos, y múltiples otras situaciones que lindan en lo grotesco.
V
Por esto nació la Comisión Etica contra la Tortura y por esto ha perdurado hasta hoy: para que resplandezcan la verdad, la justicia y la reparación y así termine la impunidad. Sólo cuando los victimarios y los que se han enriquecido gracias a la acción de los “autores materiales” de los crímenes políticos pidan perdón, se sometan a la justicia y reparen el daño causado, el país se humanizará.
Nosotros hemos continuado de pie para generar conciencia de que las víctimas de la tortura tienen dignidad. Y que las razones de la verdad y de la justicia no dependen sólo de autoridades, ni de políticos, ni de jueces, ni de empresarios, sino que están en manos de la organización del pueblo, en la conciencia de la dignidad de las víctimas, en la superación del miedo, en la audacia contra la arrogancia, el poder y el oportunismo, en la esperanza contra la resignación.
El término de la tortura se implica con el término de la explotación del hombre por el hombre, lo que significa ganar en humanidad.
VI
La Comisión Etica contra la Tortura es una respuesta al llamado para vivir y trabajar para que todos seamos y nos relacionemos, verdaderamente, como seres humanos.
Todo lo anterior queremos representarlo en el testimonio de personas ejemplares y dignas de ser imitadas: la Dra. Paz Rojas; el padre René Lapointi; y la hermana Dolores Cruzat.
Alguna vez dijo Platón que “buscando el bien de los demás, encontraremos el nuestro”.
Los homenajeados se han hecho responsables de los demás, identificando su propio bien con el bien común.
Responsable es quien da su vida por liberar a otros. Ellos han comprendido que no seremos libres mientras haya libertad de explotar a otros, porque hemos nacido para la solidaridad y no para la competitividad.
Ellos han negado un sistema impuesto por la fuerza, y que está basado en la compra-venta de la persona humana.
Ellos nos han enseñado a derribar muros; a mantener abiertas sus puertas para acoger a los perseguidos, sin formularles preguntas, sino sólo aliviándoles sus dolores; nos han enseñado a encender lámparas en la oscuridad: a abrir manantiales donde existían hogueras; a plantar flores donde se forjaban armas; a transformar en jardines los campos de prisioneros; a abrir surcos y sembrar semillas de verdad y de justicia en un país que ha continuado impregnado de transacciones y de mentiras.
Avanzaremos hasta que no tengamos necesidad de conmemorar el Día de Apoyo a las Víctimas de la Tortura, porque ya no habrá víctimas de tortura ni habrá torturadores.
Cuando la tortura haya dejado de existir, porque habremos dedicado nuestras capacidades para que así sea, entonces cada uno será valorado no por lo que quita, sino por lo que da a los demás.
Hervi Lara
23 de junio de 2010.