BuscarInicio de sesión |
Stan y Agatha, dos desastres naturales y gubernamentalesRedacción La HoraCometieron los mismos errores. No atendieron las señales de advertencia y los resultados fueron catastróficos. Las administraciones de los presidentes Óscar Berger y Álvaro Colom tuvieron que lidiar con tormentas tropicales, ambas sin preparación suficiente y dejadez, y a cambio, cientos de personas murieron y varios miles perdieron todo lo que tenían. Historias distintas, que fusionadas, develan cómo la irresponsabilidad de dos mandatarios enlutó a miles de guatemaltecos. Stan y Agatha no son sólo dos desastres naturales, también serán recordados como grandes errores gubernamentales. Los que una vez se disputaron la Presidencia de la República y en medio de una campaña política intercambiaron señalamientos, hoy, se encuentran en una situación similar frente a la opinión pública, pues ambos lidiaron ante fenómenos naturales con consecuencias catastróficas para el país, pero a criterio de expertos, ninguno encaró la situación con la responsabilidad que se requiere, en un país altamente vulnerable frente a las catástrofes naturales. En octubre de 2005, bajo el mandato de Berger, la tormenta tropical Stan cobró la vida de 669 guatemaltecos -aunque según una publicación de BBC Mundo, pudieron ser dos mil- que no estaban suficientemente prevenidos como para hacer frente a un fenómeno climatológico. También se reportaron millonarias pérdidas económicas y serios daños en la infraestructura civil y vial de los que todavía no se repone el país. Entonces, las imágenes de desolación en cientos de poblados, pero especialmente en la aldea Panabaj, en Sololá, demostraron que los pobres no sólo son los más afectados por los embates del clima, sino también los excluidos por el sistema. En términos prácticos Panabaj desapareció del mapa, pero la tragedia llegó a miles de guatemaltecos a través de los medios de comunicación, que reportaron muertes, desapariciones y destrucción, y sobre todo, a un gobierno con serios problemas de logística para atender a los damnificados. Cinco años más tarde, en el 2010, la historia se repite. En el gobierno de Colom, la ausencia de medidas de prevención frente a la tormenta Agatha costaron la vida de más de 170 personas y otros miles perdieron todo lo que tenían. Los mismos errores, en escenarios similares. "Si bien son causas estructurales las que hacen a la población guatemalteca vulnerable ante los desastres naturales, es de hacer notar que los Gobiernos pueden tomar medidas precautorias, pero por incompetencia o falta de interés, no lo hacen", señala el analista Luis Álvarez. "Hacer un llamado de alerta con suficiente tiempo de anticipación podría salvar cientos de vidas", dice el experto, al tiempo que explica cómo la preparación anticipada de centros de acopio y albergues, junto con un adecuado plan de evacuación, son fundamentales frente a una emergencia. "Pero los gobiernos no son responsables y no previenen esas situaciones". En ambas catástrofes, la falta de las medidas de prevención fue evidente, dice el experto. "Al final no se trata sólo de simples desastres naturales, sino también desastres en políticas de Estado, proyectos y decisiones de gobierno", puntualiza. ¿IRRESPONSABILIDAD? Según el presidente Colom, la mañana del pasado 29 de mayo empezó la "pesadilla" bautizada como Agatha, sin embargo la tormenta se había definido varias horas antes, mientras que los sistemas meteorológicos ya presagiaban una catástrofe para Centroamérica. En coincidencia, un temporal de lluvia alertó al presidente Berger, en el 2005, sobre la tormenta que se avecinaba, pero la reacción también fue lenta y tardía, por lo que la tormenta Stan se dejó ver con toda su fuerza y acabó con un saldo trágico. Luis Linares, secretario ejecutivo de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), estima que en ambos casos, Guatemala demostró no está preparada para enfrentar las consecuencias de los fenómenos climatológicos, debido a que el sistema de prevención de desastres es débil e inoperante. En el caso de la reciente tormenta, "las autoridades, como el Insivumeh (Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología y Meteorología) y otras entidades, tuvieron tiempo para dar la alerta a toda la población, ya que se acercaba una tormenta, pero solamente decían que iniciarían las lluvias". Además, explica que las medidas de prevención no tienen que limitarse a las horas anteriores de un fenómeno climatológico -como se observó en las últimas oportunidades-, sino que las acciones para contrarrestar los desastres deben ejecutarse en la época seca, que precede al invierno. "Se tienen que hacer dragados de ríos, pero eso no se hizo en el momento adecuado, pareciera que las autoridades se confiaron en que no llovería tanto (...) y ahora hay muchas personas afectadas". Por otra parte, refiere que el sistema de puentes y comunicaciones falló por las débiles estructuras, al igual que las viviendas ubicada en zonas de riesgo. "La responsabilidad es tanto de los alcaldes, el Estado y de las entidades encargadas de alertar a la población ubicada en zonas de riesgo". Por su lado, Zuly Morales, analista de la Coordinadora de ONG y Cooperativas (Congcoop), considera que la respuesta del Gobierno y la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) fue poco atinada durante la semana pasada. "Ya que hemos pasado por muchas tormentas y para estos tiempos tendríamos que estar mucho más capacitados para evitar tantos desastres humanos", señala Morales. "Pareciera que no aprendemos de los errores del pasado, o más bien, que no queremos aprender". "Esperamos que esta sea la última lección. Ahora esperamos conocer cuáles serán las políticas y proyectos del Estado para apoyar a los damnificados, y por supuesto, las medidas de prevención para no tener que lamentar nuevos sucesos trágicos". A su vez, Claudia Samayoa, defensora de Derechos Humanos, comenta que "las medidas de prevención son débiles y la vulnerabilidad es muy alta, porque el Estado no ha podido evitar que los desastres naturales se conviertan en verdaderos desastres humanos". "Estamos hablando de falta de mantenimiento para la infraestructura vial, tanto para los puentes -que con el paso del tiempo de deterioran-, así como los puntos de riesgo", indica. "Es realmente muy preocupante que no se atienda a la gente pobre, porque sabemos que son 8 mil 200 personas las que están en riesgo; ahora, me pregunto, ¿qué vamos a esperar para construir drenajes, mejorar los centros de salud, y edificar viviendas sólidas?". PÉRDIDAS IRREPARABLES En medio de las catástrofes naturales y las críticas al sistema de gobierno, la pérdida de vidas humanas es lo que más se lamenta, pues son daños irreparables, que afectarán de por vida a miles de personas que perdieron a un familiar o amigo. La Conred destaca en su último informe la muerte de 170 personas, 69 mil 002 damnificados, más de cien desaparecidos y cientos de heridos por la tormenta Agatha, mientras que los cuerpos de socorro continúan en la búsqueda de más víctimas en las áreas afectadas por las inundaciones, derrumbes y deslizamientos. El último reporte da cuenta de 231 mil 048 personas afectadas, 152 mil 632 fueron evacuadas y al menos 92,936 albergados en aproximadamente 1 mil 39 centros de la infraestructura educativa. Las cifras son considerablemente menores a las reportadas durante la tormenta Stan, durante la que se registraron 669 fallecidos y 3.5 millones de afectados. Sin embargo, los consultados consideran que, "es lamentable la muerte de cualquier guatemalteco y condenable cuando sabemos que ésta se pudo haber prevenido si hubiese autoridades responsables". Pese a que ya pasó una semana desde la tragedia, los cuerpos de socorro de la capital y del interior del país continúan con la búsqueda de más cadáveres, pues cuentan con denuncias de familiares o amigos que informan sobre la última vez que vieron a sus seres queridos, mientras trataban de huir de la catástrofe. "La casa de una amiga se cayó y murió junto a su familia en la colonia 19 de Mayo, afortunadamente yo logré salir con vida, junto a mis nenes", dice Ruby Guzmán, residente de una casa en situación de riesgo, ubicada en la zona 6. Esta no es la única historia trágica, pues otras personas fueron afectadas no sólo por la pérdida de los bienes materiales sino por convertirse en testigos de la tragedia. "Creo que todavía falta que encuentren más cadáveres; el fin de semana aparecieron tres, una pareja de desaparecidos eran mis amigos, más que eso, mis hermanos (...) dejaron cuatro niños en la orfandad, quienes ahora están albergados en una iglesia, dice Victoria López, vecina del asentamiento Santiago Apóstol, en la zona 6, quien luego de ver lo sucedido prefirió abandonar su casa. "Estoy preocupado, tengo que volver a mi casa sin techo, porque el lunes empiezan las clases, mi familia y yo estábamos albergados en una escuelita", dice Yuri Guzmán, residente de una aldea aledaña al volcán de Pacaya. Las escuelas que sufren por una infraestructura inadecuada también han afectado a quienes las utilizan como albergues, según Silvia Gaitán, directora de la escuela Oficial Rural Mixta, ubicada en el anexo de Tierra Nueva II; dice que el agua pone en riesgo a los niños que asisten a las clases, pues las fuertes lluvias se llevaron algunas láminas y existe el riesgo que caigan sobre los estudiantes. En esa situación, educadores de otros establecimientos públicos de zonas como la 21, 18, Mixco y Villa Nueva, también han solicitado ayuda por parte de las autoridades para que pongan atención al problema, pues temen, principalmente por la seguridad de los niños y niñas. Según el informe de la Conred los departamentos más afectados por la lluvia fueron Sololá, Chimaltenango, Retalhuleu, Quetzaltenango y Guatemala, por lo que las pérdidas humanas también se concentran en esos lugares. INFRAESTRUCTURA De los 22 departamentos, a excepción de Petén, ninguno está libre de haber sufrido daños materiales como consecuencia de la tormenta Agatha, que afectó seriamente las comunicaciones viales en la zona costera y occidental. La mayoría de los 15 mil kilómetros de carreteras con que cuenta el país están dañados, aseguró Alejandro Maldonado, titular de la Conred, mientras que en varios puntos de tránsito carretero todavía están incomunicadas las comunidades. Aunque evaluó que todavía es una cifra preliminar, cuatro ríos eran los que continuaban crecidos hasta este viernes, mientras que se reportaban 132 puentes afectados, de los cuales 101 se encuentran destruidos. Sin embargo, Leonel Soto Arango, diputado distrital de Quetzaltenango, consideró datos que la Conred no especificó, y es que a su criterio, Agatha fue una réplica de la tormenta tropical Stan en la áreas donde las pérdidas en infraestructura fueron millonarias. "El paso en varias carreteras está cerrado y en algunos casos, todavía no se han iniciado los trabajos de reconstrucción; ahora preocupa porque no se le puede llevar ayuda a los damnificados, y después van a significar un serio problema de comunicación. Por otra parte, las pérdidas y daños en cuanto a infraestructura militar aún no han sido cuantificados, pues el Ejército de Guatemala dice estar enfocado en la entrega de ayuda humanitaria a las áreas más afectadas por la tormenta tropical. Byron Gutiérrez, portavoz del Ejército, explicó: "No tenemos una estimación de los daños en la infraestructura militar; como ya hizo mención el Presidente de la República, la prioridad es rescatar vidas humanas, proteger a las personas, albergarlas y darles la ayuda necesaria". Gutiérrez añadió que en cuanto la institución castrense "concluya su tarea actual", iniciará el recuento de la infraestructura dañada, sin embargo, estima que el paso de la tormenta Agatha no tuvo mayores efectos en cuanto al Ejército. Hasta ahora el Ejército está utilizando al ciento por ciento de su personal para trasladar la ayuda y no se ha reportado daño en aeronaves o equipo naval, por lo que insiste en que cuando inicie la reconstrucción los daños habrán sido leves. "Ahora estamos enfocados en la ayuda para las regiones más dañadas: el personal del Ejército trabaja tiempo completo, están suspendidos los francos y las vacaciones hasta que se solvente la situación", dijo finalmente el portavoz militar. MILLONARIAS PÉRDIDAS Aunque todavía no hay cifras exactas, las pérdidas en la economía del país se incrementan cada vez más, mientras las diferentes cámaras empresariales siguen sumando en su calculadora las bajas en los negocios, lo que para miles de trabajadores significará quedarse sin empleo. Especialistas estiman que el crecimiento macroeconómico también sufrirá un decrecimiento a causa de la reciente tormenta; la expectativa es una disminución en las posibilidades de desarrollo en el país, derivado de los serios daños en la infraestructura económica. Juan Carlos Zapata, de la Fundación para el Desarrollo (Fundesa), afirmó que las expectativas de crecimiento económico en el país se verán afectadas debido a la paralización del comercio en vista que se esperaba un crecimiento de 2% del Producto Interno Bruto; sin embargo prevé que la estimación disminuirá en un 0.5%. Anteriormente, el huracán Mitch dejó pérdidas por US$748 millones, lo que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), hizo que bajaran un punto porcentual las proyecciones de crecimiento económico en 1998. Mientras, la tormenta Stan dejó pérdidas de US$988.3 millones, lo que a criterio de la CEPAL no modificó el crecimiento económico en el 2005. La Cámara del Agro reporta pérdidas que oscilan entre el 5 y 10 por ciento de la cosecha, mientras que la Asociación Guatemalteca de Exportadores estima daños incalculables en el área comercial. Los cortes en el fluido de la energía eléctrica, así como la paralización del transporte -sobre todo el extraurbano- representaron más de 15 millones de quetzales, según estimaciones previas. La industria productiva y el turismo también registraron pérdidas millonarias, pero las cámaras empresariales y el Gobierno todavía no arrojan cifras que cuantifiquen el impacto de la tormenta sobre la economía, pues no se puede evaluar la situación de todo el país ante los problemas de comunicación. Los departamentos con más pérdidas son Chiquimula, Izabal, Sacatepéquez, Quetzaltenango, El Progreso, Quiché, Sololá, San Marcos, Totonicapán y Huehuetenango, en los que se reportaron daños en cosechas de maíz, frijol, tomate, papa, cebolla, zanahoria, frutales y café. Esto acrecienta la incertidumbre por especulación de incremento de precios en verduras reportadas. En síntesis, se reportaron 22 departamentos afectados y 200 municipios con serias pérdidas económicas. |