CULTO EN CONMEMORACIÓN POR TREINTA AÑOS DEL ASESINATO DE MONS. OSCAR A. ROMERO

Enrique López Oliva

Un culto ecuménico de conmemoración con motivo del treinta aniversario del asesinato del Arzobispo de San Salvador, Mons. Oscar Arnulfo Romero, se realizó este miércoles 24 de marzo en la Catedral de la Santísima Trinidad, de la Iglesia Episcopal de Cuba, organizado por el Grupo de Reflexión y Solidaridad "Oscar A. Romero" y el Centro Memorial "Martin Luther King Jr.".

La actividad litúrgica fue oficiada por dos sacerdotes católicos: Isidro Hoyos (español) y Alberto Montiel (argentino), dos pastoras protestantes: Raquel Suárez, de la Fraternidad Bautista de Cuba, y Dora Arce, de la Iglesia Presbiteriana Reformada, y por el Rev. Luís Carlos Marrero, de la Fraternidad Bautista de Cuba y Coordinador del Área teológica del Grupo de Reflexión y Solidaridad "Romero".

El coordinador del Grupo "Romero", el laico católico Gabriel Coderch, saludó a los presentes, entre los que se encontraban los Embajadores de El Salvador, Guatemala y Ecuador, la Jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Dra. Caridad Diego, Aida Canas, viuda del poeta salvadoreño Roque Dalton, el Rev. José Luís Casals, Secretario del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de los Estados Unidos, el Rev. Miguel Marcial Hernández, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, el Moderador de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba, Reinerio Arce, el presidente de la Liga Islámica de Cuba, Imán Yahya Pedro Lazo Torres, así como un grupo de estudiantes salvadoreños becados en la Escuela Latinoamericana de Medicina, entre otros.

"A treinta años del martirio de Mons. Romero, estamos viendo todo un movimiento mundial donde el legado del Arzobispo de San Salvador se refuerza", dijo Coderch y agregó: "Todos estos días hemos estado en contacto con los hermanos cubanos que pudieron asistir a los eventos conmemorativos que en El Salvador se están dando y donde Romero sigue vivo, y donde la bala asesina no hizo mas que callar su voz, mas no pudo callar su pensamiento, que hoy, tras tres generaciones se encuentran todas juntas para homenajearle". E invocó "al Dios de la vida para que nos acoja esta noche y nos de su bendición".

En el momento de confesión de pecados se pidió a Dios perdón "por las veces que hemos mutilado el Evangelio, sin entregar nuestras vidas", y "por las veces que como Iglesia hemos callado ante las injusticias de orden económico, político o social (...), por las veces en que nuestro cristianismo no ha sido bueno, porque no encaja con nuestro tiempo".

Un momento significativo fue cuando seis personas, entre ellos el director del Centro Memorial "Martin Luther King Jr.", Ing. Joel Suárez, dieron testimonios evocando a Mons. Romero. Igualmente emotiva fue la lectura de textos del Arzobispo-mártir.

La Palabra escogida fue de Juan 8. 31-42: "Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos", leída por la teóloga Kirenia Criado. La homilía estuvo a cargo del sacerdote argentino Alberto Montiel: "A treinta años del martirio de Mons. Romero, o ¿mas bien treinta años con el martirio de Mons.? La pregunta no es cuestión de semántica", señaló, al tiempo que aclaraba, "implica lugar, la asunción, a posición histórica a lo largo de este tiempo, que tenemos y mantenemos, o no".

Recordó conmemoraciones de los dos últimos años en ese mismo lugar y señaló: "hoy escuchamos testimonios muy bonitos, muy profundos, muy reales, de la vida que triunfa sobre la muerte. Testimonios de vida palpables en la historia y en este presente (...)". "¿Qué decir, que ya no se haya dicho, del Santo de América y su testimonio?".

Y destacó que "la palabra de Dios, que acabamos de escuchar, son presencia de Jesús vivo, y por ende de los seguidores de Jesús, desde ya presencia de Mons. Romero (...) Presencia en el aire que sigue respirando el pueblo, sobre todo el pueblo pobre (...)". Y exhortó para que todos juntos "vayamos presencializando la esencia de Romero", para ser "sus ojos, sus manos, su vida".

Seguidamente se pidió "por todos los que están tristes y desilusionados. Por todos los que no saben darle un sentido a sus vidas (...) Por los prófugos, los sin patria y sin nombre. Por los que están en guerra con otros hombres. Y no ven ninguna solución (...)".

Un gesto en el ofertorio fue que se encendieron treinta velas que pasaron de mano en mano, para ir junto a una reproducción de Mons. Romero, situada a un lado de la mesa eucarística. "Creemos, se dijo a coro, que tu no toleras (Dios) el que algunos abunden en la riqueza y el lujo, mientras pueblos enteros están sumergidos en la miseria".

El Padre Isidro manifestó: "Oremos, hermanos, para que este compromiso de justicia sea, para nosotros creyentes, experiencia viva de fe y caridad (...)". Después de la eucaristía, que fue masiva, se sucedieron cantos. Un religioso francés, de "Hermanitos de Jesús", demandó "un gesto de paz" y pidió a cada presente abrazara al que tuviera a su lado.

Finalmente el coordinador del Grupo de Reflexión y Solidaridad "Oscar Arnulfo Romero", Gabriel Coderch, expresó que esta celebración ecuménica, lo mismo que en muchos países del mundo, donde hoy se recuerda la vida y obra de Mons. Romero, así como su muerte y resurrección, "nos hablan de la vigencia y la fuerza de su testimonio". "No cabe ninguna duda de su profetismo, precisó, ni del carácter martirial de su muerte (...)". Y afirmó que Mons. Romero es "Santo por la acción del Espíritu y porque así lo han querido los pueblos".

El Padre Isidro dijo, al dar la bendición final, que el espíritu de Mons. Romero "nos envía a todos a dar testimonio de lo que hemos visto y oído. Que así sea (...)".

La Habana: por Prof. Enrique López Oliva
Secretario en Cuba de la Comisión para el Estudio de la Historia de la Iglesia en Latinoamérica (CEHILA-CUBA) Corresponsal en La Habana de Monitor (México)

Enviado por editor el Mié, 2010-03-24 23:00. categories [ ]