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El embajador de Venezuela en Colombia no descarta una invasión de Estados Unidos a su paísApenas unas horas después de que el presidente de Venezuela Hugo Chávez llamara a sus ciudadanos y militares a "prepararse para la guerra", y tras la escalada de reacciones internacionales que clamaron por un diálogo directo con su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, el futuro de las relaciones entre ambos países es incierto. Luego de un aparente intento de retractación, el gobernante del país vecino volvió a la carga al pedirle a sus ciudadanos que se preparen para "defender la patria" ante las "amenazas" a su soberanía por las implicaciones que tendría el acuerdo militar suscrito por Colombia y Estados Unidos. En medio de ese ambiente enrarecido y en una de las pocas entrevistas que ha concedido a medios de comunicación nacionales, el embajador de Caracas en Bogotá, Gustavo Márquez Marín, accedió a hablar con El País. ¿Cómo ha visto la evolución de esta nueva crisis? Lamentable, porque Colombia y Venezuela son pueblos hermanos. Es necesario hacer una reflexión profunda de estos sucesos para encontrar un camino estable. Como consecuencia de la falta de transparencia no hay confianza, y cuando no hay confianza no puede haber relaciones estables. ¿La confianza se perdió del todo entre Colombia y Venezuela? Está bastante deteriorada. No quiere decir que no se puedan recomponer, estamos obligados a hacerlo. Eso implica comprensión de parte y parte. ¿Cómo generar confianza cuando el presidente Chávez califica al presidente Uribe de narcotraficante, paramilitar, asesino, criminal, lacayo del imperio?? Yo no creo que el presidente Chávez se haya referido al presidente Uribe en esos términos. Por supuesto, ha habido desavenencias, posiciones duras de parte y parte. ¿Qué ha pasado con la integración? En enero pasado, en Cartagena, los dos Presidentes acordaron una agenda bilateral ambiciosa. pero hay muchas piedras en el camino, una es el acuerdo militar (Colombia-Estados Unidos). Nosotros lo consideramos inconveniente aunque respetamos esa decisión soberana del Estado colombiano. Hoy los hechos nos dan la razón: este convenio amenaza la soberanía regional. ¿No hubo transparencia de Colombia sobre el tema de las bases militares? Muchas veces pedimos que nos presentaran el convenio, y presentarlo no significa condicionarlo: esa es una decisión colombiana. Pero no hubo transparencia en ese proceso. ¿Es real una eventual invasión de Estados Unidos a Venezuela? Es una posibilidad que la han estudiado, la han trabajado. El imperio tiene dos maneras de tener injerencia en la región: intervención directa como en Panamá, Nicaragua, Cuba, Grenada. La otra es injerencia indirecta promoviendo golpes de Estado en la región, como en Honduras. En Venezuela la injerencia puede venir por las dos vías. ¿Y qué le hace pensar en una posible intervención norteamericana? Le voy a enumerar algunos hechos puntuales que justifican el llamado de nuestro Presidente a la defensa de nuestra soberanía. En 2001, en un Curso de Estado Mayor que se realizó en España, se estructuró el 'Plan Balboa': un ejercicio militar simulando un escenario de guerra entre Colombia y Venezuela que dio como resultado que la zona occidental de Venezuela, donde quedan las más grandes reservas de petróleo y gas, quedaba bajo control de las Naciones Unidas. Era un escenario, pero eso representa una voluntad política. El golpe de abril de 2002 se dio con la participación de Estados Unidos. Otro elemento, la campaña sistemática promovida por el Departamento de Estado acusándonos de estar patrocinando el narcotráfico y el terrorismo, cuando somos las víctimas. La doctrina de la 'guerra preventiva' o 'legítima defensa'. Por ejemplo el bombardeo colombiano a Ecuador o la captura de Rodrigo Granda en Caracas son situaciones que tienen que desaparecer, o si no cómo vamos a tener buenas relaciones. El 'Plan Falcón', reconocido por la Cancillería colombiana como un documento auténtico, donde se describe un plan de espionaje en Venezuela. Eso sí es injerencia, eso sí es intervención. El Libro Blanco, un documento del Pentágono donde la Fuerza Aérea de Estados Unidos pide US$46 millones para invertirlos en la Base de Palanqueros. Ese documento dice que allí pueden aterrizar y despegar grandes aeronaves militares. ¿Y qué interés podría tener Estados Unidos para intervenir en Venezuela? Hay razones políticas y económicas. Las políticas tienen que ver con el ejercicio de la soberanía. Estados Unidos no se resigna a que los venezolanos ejerzamos nuestra soberanía sobre los recursos naturales, particularmente sobre el petróleo. En términos políticos, no es que se haya decidido exportar la Revolución Bolivariana, como dicen algunos. No, es que el mundo de hoy está globalizado. El imperio trata de golpearnos, de crear desestabilización interna, y eso para nosotros es una amenaza. ¿Eso explica la carrera armamentista en Venezuela? Lo que ha hecho Venezuela es lo mismo que han hecho todos los países incluida Colombia: reposición de armamento para garantizar la soberanía. Después del golpe de Estado de 2002, Estados Unidos decidió bloquearnos: no nos vendió más repuestos para los aviones Caza F-16, que tienen más de 30 años, para los obsoletos tanques que tenemos. Queríamos reponer los aviones Tucano y Supertucano para la lucha antinarcóticos. Entonces nos tocó conseguir otro proveedor. ¿A qué se refiere el presidente Chávez cuando habla de "prepararse para la guerra"? Cuando el Presidente llama a los militares, al pueblo, es a prepararnos para la defensa integral de la Nación. En ningún modo para agredir a nadie. Y esto es muy importante para que el narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo estén a raya en Venezuela. ¿O sea, cuando el presidente Chávez habló de guerra, no hablaba en serio? Lo que dijo exactamente el presidente Chávez es que teníamos que "prepararnos para la guerra", porque hay una situación de preguerra: se está construyendo un teatro de guerra que amenaza a Venezuela y a todos los países de la región. Eso implica prepararnos para la defensa de la Nación, no para agredir a nadie. El acuerdo militar sí es una amenaza. ¿Cómo ve la decisión colombiana de llevar las últimas actuaciones del presidente Chávez a la ONU y a la OEA? Yo entiendo que el Consejo de Seguridad de la ONU se da cuando hay una situación de conflicto, pero no se da por una declaración de guerra que no existe, que los medios le dan la vuelta para convertir al agresor en agredido, al victimario en víctima. Es simplemente una jugada mediática para crear la sensación de que Venezuela está promoviendo una guerra. Más lejos no podemos estar de eso. Analistas colombianos y venezolanos dicen que con sus 'bravuconadas' el presidente Chávez busca desviar la atención sobre problemas internos? No creo en esos análisis. He visto analistas colombianos que dicen que el presidente Uribe maneja esta relación conflictiva con Venezuela para crecerse electoralmente. Pero son especulaciones. En Venezuela no hay crisis social: no hay problemas de desabastecimiento, la crisis de electricidad es la misma que tienen Colombia y Brasil, el problema del agua obedece a una sequía larguísima, igual que en todas partes. Pero Venezuela atraviesa una aguda crisis social? Los mayores ingresos de Venezuela por cuenta del petróleo en los últimos diez años se han destinado a la inclusión social: la salud, la educación, el desarrollo productivo, a la infraestructura. Sin embargo, la popularidad de Chávez ha caído vertiginosamente? No se puede hablar de un Gobierno que lleva diez años, no hay desgaste a pesar de las crisis que hemos pasado. Se dice que el Presidente tiene bravuconadas. Eso no es así, lo que sí tiene es una voz muy fuerte, dice las cosas como son. Según Venezuela, Colombia a través del DAS estaría adelantando espionaje estratégico en su país. ¿Qué propósito tendría Colombia? La próxima semana se realizará la Cumbre Amazónica. ¿Le gusta la idea de la mediación del presidente Lula? No sé, hay que esperar. Es un tema que definirá nuestra Cancillería. Los expertos consideran que la mayor parte del narcotráfico está saliendo desde Venezuela? Estamos enfrentando el narcotráfico con mucho éxito. Hemos decomisado 50 toneladas de drogas. En la reciente cumbre en Isla Margarita, nuestros esfuerzos fueron reconocidos por la Agencia Internacional de la Lucha contra la Droga, con sede en Viena (Austria). En pocas palabras "Comprometer las relaciones internacionales para lograr popularidad interna es banalizar, es humillar la política. Si la idea es crear matrices de opinión, eso no funciona en Venezuela ni le hace falta". "Estados Unidos adelanta una intensa campaña internacional para calificarnos de aliados del terrorismo. Con ese discurso pretenden justificar la intervención, como lo hicieron en Iraq". "Uno siente que hay una tenaza que se va cerrando sobre Venezuela, y eso no es casual: tenemos las reservas petroleras más grandes del mundo. Vemos esa posibilidad y para lo cual nos estamos preparando". Gustavo Márquez, embajador de Venezuela en Colombia. Arcadio González Ardila en El País www.elpais.com.co/paisonline/notas/Noviembre152009/marin.html |