Y A LAS VICTIMAS DE LA DICTADURA DE OMAR TORRIJOS, ¿QUIEN LAS RECUERDA?

“¡Por la Verdad y la Justicia, NO a la Impunidad!”

El 31 de julio, hace 28 años, falleció, en un accidente aéreo en las montañas del norte de Coclé, y cuyas circunstancias nunca llegaron a esclarecerse, a saber por qué, Omar Torrijos Herrera, el dictador de Panamá, el que iniciara, junto a una camarilla militar de la Guardia Nacional de entonces, el período más tenebroso de la historia panameña.

El golpe militar rompió el orden constitucional del país, impuso el poder de las armas que llevó a la suspensión de las garantías fundamentales, la violación de los derechos humanos, la persecución contra los que se pronunciaron en contra, las detenciones arbitrarias, los exilios obligados y voluntarios, las desapariciones forzadas, las torturas, los crímenes, las libertades conculcadas y la denegación de justicia en todos los órdenes de la vida nacional que estableció desde entonces el silencio y la impunidad.

Sin embargo, por cosas también de la Historia cuando se le manipula, su nombre es reverenciado. A la ocasión de este nuevo aniversario, como en los anteriores, se harán actos políticos y religiosos exaltando la figura de este personaje con pies de barro. Pareciera que quienes se aferran a la falsa grandeza de este hombre temieran que el ídolo se les viniera abajo, para lo cual levantan un pedestal a su imagen. A lo largo de este tiempo, incluso en nuestros días, se designa con su nombre calles, avenidas, escuelas, hospitales, bibliotecas, barriadas, centros deportivos, etc., etc.

Con esta prefabricada imagen buscan negar lo innegable: la sangrienta dictadura que Torrijos junto con Noriega y otros militares que gozan de libertad y puestos políticos y diplomáticos. Se puede pensar perfectamente que esta tendencia obedece, además, a intereses políticos militaristas que no dejan de existir en la sociedad panameña. Es lamentable también que reconocidos gobiernos internacionales persisten en esta imagen del supuesto líder, denotando una parcialización o un desconocimiento de la historia panameña, lo cual es a dudar.

¿Quién recuerda, quién hace memoria de Eduardo E. Carrera y de José del Carmen Tuñón, también fallecidos, pero por asesinato, en este mes de julio, el 26 de 1987 el primero, y el 27 de 1969, el segundo? ¿Qué homenaje reciben los 115 casos de panameños y panameñas asesinados y desaparecidos forzados que ocurrieron durante la dictadura de Omar Torrijos y Manuel Antonio Noriega, registrados por la Comisión de la Verdad, que no fueron todos, de los que se hicieron cómplices los militares, los políticos, y los llamados, pero que nunca respondieron, a ejercer la justicia?

Es innegable que pareciera haber un pacto social del silencio sobre el papel histórico que jugó Omar Torrijos en la historia panameña, una intención de querer “cubrir con un velo” ese pasado ignominioso que ni los familiares de las víctimas ni las organizaciones populares podrán olvidar. En su memoria y en su corazón mantienen viva la memoria de estos crímenes que les lleva a exigir a las autoridades la Verdad de los hechos y la aplicación de la justicia para todos los responsables materiales e intelectuales de estos Crímenes de Lesa Humanidad y de la violación del derecho a la Vida, a la seguridad, a la libertad de las víctimas de la dictadura de Omar Torrijos y Manuel Antonio Noriega.

COMITÉ DE FAMILIARES DE DESAPARECIDOS DE PANAMA HÉCTOR GALLEGO, COFADEPA-HG
Panamá, 31 de julio de 2009.

Enviado por sicsalpanama el Sáb, 2009-08-01 14:41. categories [ ]